viernes, 7 de junio de 2019


VENEZOLANOS    EN MANTA

Venezolanos en espera de ayuda económica

No es raro caminar por las calles de Manta, sin percatarse de la presencia de migrantes provenientes de Venezuela, quienes, debido a la fuerte crisis económica y social por la que atraviesan, han tenido que dejar su patria, para conseguir mejores días, en tierras ajenas.

Vendiendo caramelos o postres, haciendo malabares en los semáforos, cantando en los buses,  limpiando el parabrisas de los vehículos… Así es como se ganan la vida en esta ciudad.

Y es que Manta hasta noviembre del año 2018, albergaba a un total de 3.200 ciudadanos venezolanos, según datos obtenidos por la asociación civil “Venezolanos de Manta”.

En este año, según el Ministerio del Interior, y la Unidad de Control Migratorio Puerto Marítimo Manta, durante los meses de enero hasta abril, arribaron a Manta un total de 232 venezolanos, mientras que en ese mismo periodo de tiempo un total de 243 venezolanos tomaron la decisión de abandonar la ciudad, por razones como probar suerte en otra ciudad o simplemente porque tienen como destino Perú.

Más de tres días toma a un venezolano llegar al Ecuador.


Lucha
19:30 Sentado en una vereda, solo, sucio y hambriento, Álvaro Pineda de 30 años, espera con paciencia que la ciudadanía lo ayude, necesita conseguir un lugar para pasar la noche junto con su esposa y sus tres hijas. Lleva 24 horas en Manta, afirma haber caminado todo el día en busca de empleo; quedaron en llamarle.

Nos narra su historia y menciona que “en Venezuela es difícil conseguir comida, la situación es muy dura”, y por tal motivo optó por migrara hace un año a Colombia, en donde trabajó en un supermercado junto con su esposa. La situación económica continuaba sin mejoras, por lo que dejaron todo, y escogió a Ecuador como destino, para brindarles una mejor calidad de vida a su familia.

Evelyn López, 26 años, enfermera de profesión, a diferencia de Pineda, lleva radicada en Manta hace tres años, manifiesta que salió mucho antes de que se desataran los conflictos en su país, la luna de miel fue la razón para visitar Manta.

Comenzó vendiendo frutas, hortalizas, trabajó en bares y hoy es dueña de una lubricadora. Pero, no todo es color de rosas, dice que los mantenses la han tratado muy bien, que son buenas personas, pero también se ha topado con quieres le han hecho daño. Desde faltarle el respeto, quemarle sus pertenecías hasta ser golpeada por un grupo de mujeres. Este último suceso, la llevó a pasar 15 días en el hospital, 15, como el número de féminas, en su mayoría venezolanas, que la agredieron sin razón alguna y que le dejaron como consecuencia un desequilibrio emocional y físico.

A pesar de estos inconvenientes, ella desea permanecer aquí, pues tiene el anhelo de fundar una organización que ampare a sus compatriotas, con la voz entrecortada, indica que no puede ver a los suyos desamparados en la calle, sin poder alimentarse bien, bañarse y dormir tranquilos; cuando ve una situación así, trata de ayudarlos e incluso abrirle las puestas de su hogar para que descansen.

“Quisiera hablar con el alcalde de esta ciudad sobre mi proyecto, no quiero ver a personas desamparadas en la calle con mochilas, viendo en donde quedarse, no me puedo ir de aquí sin ayudar. Esta es mi lucha y, estoy segura que lo voy a lograr”.

Testimonios de venezolanos en Manta

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